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agosto 2, 2022

Córdoba musulmana

Córdoba (/ˈkɔːrdəbə/; español: [ˈkoɾðoβa]),[a] o Córdoba (/ˈkɔːrdəvə/)[6][7] en inglés, es una ciudad de Andalucía, España, y la capital de la provincia de Córdoba. Es el tercer municipio más poblado de Andalucía y el undécimo del país.

La ciudad se encuentra principalmente en la orilla derecha del Guadalquivir, en el sur de la Península Ibérica. En su día fue un asentamiento romano, que fue tomado por los visigodos, seguido de las conquistas musulmanas en el siglo VIII y posteriormente se convirtió en la capital del califato omeya de Córdoba. Durante estos periodos musulmanes, Córdoba se transformó en un centro de educación y aprendizaje de primer orden mundial, del que surgieron figuras como Averroes, Ibn Hazm y Al-Zahrawi,[8][9] y en el siglo X se convirtió en la segunda ciudad más grande de Europa[10][11] Tras la conquista cristiana en 1236, pasó a formar parte de la Corona de Castilla.

Córdoba alberga notables ejemplos de arquitectura morisca, como la Mezquita-Catedral, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1984 y convertida en catedral. El estatus de la UNESCO se ha ampliado desde entonces para abarcar todo el centro histórico de Córdoba, Medina-Azahara y el Festival de los Patios. Córdoba es la ciudad del mundo con más Patrimonios de la Humanidad, con cuatro[12]. Gran parte de esta arquitectura, como el Alcázar y el puente romano, ha sido reelaborada o reconstruida por los sucesivos habitantes de la ciudad.

Baños califales córdoba

En el siglo X, Córdoba era la ciudad más espectacular de Europa y quizá del mundo entero. La ciudad contaba con calles pavimentadas y bien iluminadas, agua corriente, miles de tiendas y una gran cantidad de librerías y bibliotecas, incluida la biblioteca del califa, que contaba con unos 400.000 libros. La joya de la corona de Córdoba era la colosal mezquita encargada por Abd al-Rahman I en el año 785 d. C. y ampliada por sus sucesores de la dinastía omeya que gobernaba Córdoba. En el año 929, los omeyas habían reclamado para sí el manto del califato, en un intento de convertir su capital, Córdoba, en el centro de todo el mundo musulmán.

La mezquita de Córdoba era el símbolo del poder omeya y también el centro de la vida intelectual de la ciudad. Con capacidad para 40.000 personas, la mezquita servía como principal espacio de oración de la ciudad y también como universidad, donde acudía a estudiar la élite intelectual del mundo islámico occidental. El edificio inspiraba tanto respeto que, cuando Córdoba sucumbió a las fuerzas de Fernando III en 1236, sus nuevos gobernantes cristianos transformaron la mezquita en una catedral, conservando su nicho de oración (orientado hacia La Meca) y sus célebres arcos de herradura rojos y blancos.

Jardines de Córdoba

El corte rojo en el cuello de este busto de San Acisclo en la Hispanic Society hace referencia a su decapitación por orden del gobernador romano de Córdoba. La belleza de esta representación del santo puede hacer referencia a la burla del gobernador: «piensa en la belleza de tu juventud, no sea que perezcas». San Acisclo (también Ascylus, Ocysellus; español: Acisclo; francés: Aciscle) (fallecido en 304) fue un mártir de Córdoba, en Hispania (la Península Ibérica, es decir, los actuales Portugal y España). Su vida es mencionada por Eulogio de Córdoba. Sufrió el martirio durante la Persecución Diocleciana junto con su hermana Victoria. Su fiesta se celebra el 17 de noviembre. Se duda de la veracidad histórica de la existencia de Victoria, pero ambos mártires fueron honrados en los ritos litúrgicos mozárabes.

Una passio del siglo X relata que el prefecto romano de Córdoba, Dion, un «inicuo perseguidor de los cristianos», hizo arrojar a Acisclo y a Victoria a un horno de fuego. Sin embargo, cuando escuchó a Acisclo y Victoria cantar canciones de alegría desde el interior del horno, Dion los hizo atar a piedras y los arrojó al Guadalquivir. Pronto flotaron ilesos en la superficie del río. Luego los suspendió sobre una hoguera. El fuego, sin embargo, se descontroló y mató a cientos de paganos. Los dos santos se sometieron entonces al martirio, después de haber probado su punto de vista y demostrado su fe[2].

Córdoba inquisición española

Los Baños Califales son un complejo de baños islámicos (o baños árabes) en Córdoba, España. Están situados en el centro histórico, que fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1994. El complejo era contiguo a los antiguos Palacios Califales de los Omeyas (actual Alcázar de los Reyes Cristianos), a cuyos habitantes servía. En la actualidad, los baños han sido parcialmente reconstruidos y están abiertos como museo[1].

Los baños se construyeron en el siglo X bajo el reinado del califa Al-Hakam II (961-976) para dar servicio a los habitantes de su palacio[2][3] Las casas de baño (hammams) de este tipo eran una característica común de las ciudades musulmanas en todo el mundo musulmán, y cumplían una función tanto social como religiosa. Ayudaban a los musulmanes a realizar las abluciones, especialmente las de todo el cuerpo o ghusl, que eran necesarias en determinadas situaciones. También servían para la higiene en general y como lugar de socialización. Su disposición y función se inspiraban en las termas romanas que las precedieron y que ya formaban parte de la vida urbana de la región desde hacía generaciones[4][5][6] Los baños califales de Córdoba consistían en la secuencia habitual de sala fría, sala templada y sala caliente[2].

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